Lo habitual en las zonas ajardinadas umbrías de Madrid es encontrar una paleta de color estática de verdes oscuros. Para romper esta monotonía, desde nuestro departamento de diseño de jardines V2 Paisajismo y Jardinería, proponemos en nuestros proyectos una narrativa de color inversa y una de las plantas que participa en ello, por ejemplo, es el helecho Dryopteris erythrosora, conocido como Helecho de otoño o Escudo de cobre.
En esta ocasión nos vamos a centrar en él. Destacamos que su mayor valor ornamental reside en su brotación primaveral: las nuevas frondas emergen con un tono cobre encendido, terracota o incluso rosado, que actúa como un punto de luz propia en los rincones más oscuros del jardín.
El helecho Escudo de cobre que redefine el jardín de sombra.
Para nuestros clientes, propietarios de estos jardines en los que contamos con el helecho Dryopteris erythrosora, este cambio cromático les ofrece una experiencia visual dinámica.
A medida que la hoja madura, el color vira hacia un verde más potente y profundo, pero como la planta continúa emitiendo frondas nuevas durante la temporada cálida, el jardín mantiene un contraste perpetuo entre el bronce joven y el verde adulto.
Por otra parte, su textura, bipinnada y fina, aporta esa suavidad visual que contrasta con la rigidez de los muros arquitectónicos o las hojas anchas de otras especies de sombra, generando una sensación de sofisticación y detalle similar a un encaje natural.
El helecho Escudo de cobre y la Biofilia.
En el diseño de espacios ajardinados para el bienestar, buscamos elementos que conecten a nuestros clientes con el paso del tiempo de una forma serena. En este contexto de bienestar y conexión emotiva, el Dryopteris erythrosora, con su ciclo visible de nacimiento cobrizo y maduración verde, conecta a la persona en el «ahora» estacional. Su hábito de crecimiento en forma de jarrón arqueado evoca calma y protección.
Es relevante destacar que, el nombre botánico erythrosora (del griego erythros, rojo) hace referencia a los soros, sus estructuras reproductivas, de color rojo brillante en el envés de la hoja. Y es relevante porque invitar a nuestros clientes a observar estos pequeños detalles, fomenta una relación íntima y pausada con su jardín, elevando la calidad de vida a través de la contemplación de la pequeña escala.

La función del Dryopteris erythrosora en la Arquitectura del Paisaje.
Como arquitectos paisajistas, en V2 Paisajismo y Jardinería, utilizamos el helecho Dryopteris erythrosora no como un mero relleno, sino como una herramienta estructural versátil.
Es un helecho iluminador de planos bajos. En orientaciones norte o bajo la copa de los árboles, funciona como una «lámpara vegetal», reflejando la escasa luz con sus tonos brillantes y cálidos.
También proporciona una transición y cobertura, porque su sistema de rizomas de extensión lenta pero constante, le permite formar colonias densas que cubren el suelo creando un efecto alfombra, unificando el diseño y reduciendo la necesidad de mantenimiento por eliminación de malas hierbas.
Y su versatilidad de estilo, ya que se integra con la misma elegancia en un jardín de estilo japonés (Zen), donde dialoga con los Acer palmatum, que en un diseño contemporáneo de líneas puras en áticos de Madrid, plantado en masa en jardineras de acero corten para potenciar los tonos óxidos.
El helecho Dryopteris erythrosora en la jardinería en Madrid.
Este helecho es originario de zonas boscosas de China y Japón, lo que le confiere una resistencia notable al frío, siendo semi-perenne en nuestro clima porque mantiene la hoja en inviernos suaves.
Sin embargo, en Madrid nos enfrentamos a dos retos principalmente y que debemos resolver técnicamente. Uno de ellos es el suelo calizo que nos solemos encontrar habitualmente. Los suelos de Madrid suelen tener un pH básico que bloquea la absorción del microelemento hierro y para garantizar ese color cobrizo vibrante y evitar hojas amarillentas (clorosis férrica), preparamos el terreno aportando sustratos ácidos y materia orgánica, o quelatos de hierro si es necesario.
Otro es el calor estival. A diferencia de otros helechos más delicados, el Helecho de otoño tolera el calor del verano madrileño siempre que la humedad en el suelo sea constante y no reciba sol directo en las horas centrales del día. Además, su resistencia a plagas es alta, siendo raramente atacado por roedores, un problema común en urbanizaciones periféricas.
Por todo ello, cuando optamos por integrar el helecho Dryopteris erythrosora en nuestros proyectos, es una declaración de intenciones, porque es elegir una especie que ofrece diseño (color y textura), resiliencia (adaptación técnica) y vida (cambio estacional). Es la diferencia entre tener un jardín verde y tener un paisaje vivo.
Autor: Departamento de Comunicación de V2 Paisajismo y Jardinería.

