En la ejecución de áreas verdes de alto nivel, la diferencia entre un espacio ajardinado y un proyecto de paisajismo con identidad, radica en gran medida en la selección de elementos estructurales que aporten conocimiento y propósito.
En este contexto y dentro de esta filosofía de V2 Paisajismo y Jardinería, el arte niwaki japonés se posiciona como una de las disciplinas más exigentes y sofisticadas, transformando ejemplares botánicos en verdaderas piezas de ingeniería visual que definen el carácter de un entorno desde el primer día.
El arte niwaki japonés como disciplina técnica frente al concepto de poda convencional.
Es fundamental disipar la idea de que el aspecto de estos ejemplares trabajados bajo el arte niwaki es fruto de una intervención caprichosa o puramente decorativa. A diferencia de la poda topiaria europea, que busca forzar la planta hacia formas geométricas artificiales, como por ejemplo, cubos o esferas que ocultan la naturaleza de la planta, el niwaki busca la esencia estructural.
Esta técnica japonesa, cuyo nombre significa literalmente árbol de jardín, consiste en un modelado minucioso que resalta la vejez, la fuerza y la jerarquía de las ramas.
Mediante la poda de transparencia y el control de la dominancia apical, logramos que la luz y el aire atraviesen la copa, revelando una estructura equilibrada. No estamos ante un recorte estético superficial, sino ante una dirección técnica del crecimiento que requiere años de conocimiento fisiológico para que cada «nube» de follaje o tamabuki, ocupe su lugar exacto en la triangulación visual del paisaje.

La selección de la planta en origen y el valor de la trazabilidad en el tiempo.
Un ejemplar trabajado bajo el arte niwaki japonés es, ante todo, una inversión en tiempo. En nuestra metodología de trabajo en V2 Paisajismo y Jardinería, nos desplazamos a los viveros más especializados de España y Europa para el marcado en vivero como garantía de calidad de la planta. Un marcado individual de aquellas piezas que cumplen con los estándares de calidad que exigen nuestros proyectos.
Buscamos árboles que ya han superado años de formación técnica. Como consecuencia, al integrar uno de estos ejemplares en una obra, nuestro cliente está incorporando un activo que ha sido cuidado, guiado y mantenido por expertos durante muchos años.
Esta labor previa, garantiza que el árbol posea una estructura consolidada, algo que no se puede improvisar y que otorga una estética de prestigio y permanencia a la nueva área del jardín.
Especies de referencia en niwaki y su integración en el entorno mediterráneo y continental.
Aunque el origen de esta técnica niwaki se vincula a las coníferas asiáticas, en nuestra zona de acción de carácter mediterráneo y continental, hemos seleccionado especies que ofrecen una resistencia excepcional y una plasticidad idónea para este arte niwaki.
Una de ellas es el olivo (Olea europaea), sin duda, la especie donde mejor se aprecia la simbiosis entre nuestra cultura y la técnica niwaki. Un olivo trabajado bajo estos preceptos se despoja de su imagen agrícola para convertirse en una escultura plateada de troncos retorcidos y masas foliares suspendidas.
Otra es el popular tejo (Taxus baccata). Su densidad y crecimiento pausado lo convierten en el candidato perfecto para estructuras de gran definición y elegancia, manteniendo un verde profundo durante todo el año.
Dentro del mundo de los pinos, el Pinus sylvestris y Pinus nigra, son coníferas que, bajo esta técnica, adquieren una dimensión arquitectónica que permite organizar los planos horizontales del jardín, creando niveles de visión que ordenan el espacio.
También se postula como candidato en el mundo niwaki el conocido como acebo japonés o acebo de hojas de boj (Ilex crenata), por ser muy valorado en proyectos donde se busca un detalle minucioso en distancias cortas, permitiendo un modelado de gran finura técnica.

La importancia del mantenimiento especializado para la preservación del activo.
Un error común es considerar que, una vez implantado el ejemplar bajo técnica niwaki, el trabajo ha finalizado … y no es así. La planta, en su impulso biológico natural, tenderá siempre a recuperar su forma arbustiva original. Por ello, el servicio de mantenimiento de jardines que ofrecemos en V2 Paisajismo y Jardinería es una pieza clave para proteger la inversión de nuestro cliente.
El mantenimiento de un niwaki no puede delegarse en manos no cualificadas; requiere una comprensión de los ciclos de brotación y una sensibilidad profesional para realizar los aclarados de ramas necesarios sin comprometer la salud ni la estética del árbol.
Este es un proceso continuado que asegura que la obra visual se mantenga nítida y que el ejemplar siga ganando valor artístico y económico con el paso de las estaciones.
El arte niwaki japonés como experiencia para los sentidos y la emoción del espacio verde.
La presencia de un ejemplar niwaki transforma la percepción del que lo ve. No se trata solo de un árbol, sino de una invitación a la pausa y a la contemplación.
En el diseño de parques públicos o jardines corporativos y privados, estos elementos actúan como anclas sensoriales que transmiten orden, serenidad y una conexión profunda con la naturaleza más noble.
La elección de un ejemplar trabajado bajo este arte niwaki japonés es una apuesta decidida por la belleza razonada. En V2 Paisajismo y Jardinería, creemos que cada proyecto debe tener alma, y el niwaki es, probablemente, la herramienta más poderosa de la que disponemos para lograr que un jardín no sea solo un espacio verde, sino una obra de arte viva que dialogue con el tiempo y con las personas.
Autor: Víctor Manuel Gil Puerta
Arquitecto Paisajista y gerente de V2 Paisajismo y Jardinería.

