Como profesionales del paisajismo en la Comunidad de Madrid, comprendemos el carácter de nuestro clima, con veranos prolongados y cálidos, a lo que se suma la creciente conciencia sobre la gestión de los recursos hídricos por parte de nuestros clientes.
Esto nos lleva a proyectar jardines más allá de estéticamente notables, también inteligentes y resilientes. En este contexto, la xerojardinería emerge como tendencia y filosofía de diseño, coherente y respetuosa con nuestro entorno.
A menudo, se asocia este término a una imagen de aridez, poblada únicamente por cactus, crasas y áridos. Sin embargo, desde nuestra perspectiva técnica y creativa en V2 Paisajismo y Jardinería, la xerojardinería es la herramienta para crear ecosistemas ajardinados llenos de vida, texturas y color, que prosperan con un aporte hídrico optimizado.
Se trata de un enfoque de diseño integral que armoniza las necesidades de nuestros clientes con el potencial real del espacio y las condiciones climáticas locales.
Diseño y clima en los principios de la xerojardinería.
Abordar un proyecto bajo los principios de la xerojardinería, o crear un xerojardín, implica un estudio pormenorizado del lugar. Por ejemplo, antes de trazar una sola línea, analizamos factores cruciales: la incidencia solar en las distintas zonas de la parcela, la prevalencia de los vientos, la composición del suelo y los microclimas que se generan de forma natural.
Este análisis inicial es fundamental para tomar decisiones acertadas, desde la ubicación de una zona de estancia, hasta la selección de cada ejemplar vegetal.
El objetivo es diseñar un espacio que funcione de manera sinérgica. No luchamos contra la naturaleza, sino que aplicamos nuestro conocimiento para aprovechar sus pautas. Esto nos permite crear jardines que, una vez establecidos, requieren un mantenimiento más racionalizado y, por supuesto, un consumo de agua significativamente menor.
En nuestra labor, solemos recomendar este enfoque en la mayoría de los proyectos en nuestra área de acción, ya sea en una obra nueva o en la remodelación de un jardín existente. Es especialmente interesante para clientes que valoran tanto la belleza de su jardín como la sostenibilidad y la gestión eficiente de su mantenimiento a largo plazo.
Materiales y especies para xerojardinería.
La riqueza de un xerojardín radica en la diversidad de sus componentes. Además de las plantas, los materiales inertes juegan un papel estructural y estético fundamental.
Los áridos de distintas granulometrías y tonalidades de color, las grandes rocas, las traviesas de madera recuperada o las cortezas de pino ayudan a conservar la humedad del suelo y a minimizar la aparición de vegetación espontánea. Además, también nos aportan texturas, definen espacios y crean contrastes visuales de interés durante todo el año.
Xerojardinería vs césped.
Una de las preguntas más frecuentes que nos hacen al equipo V2 Paisajismo y Jardinería es si la xerojardinería está reñida con las zonas de césped. La respuesta es no, pero sí abogamos por un uso racional de las mismas.
Proyectamos las zonas cespitosas donde tienen una función clara: áreas de juego, espacios para tomar el sol o como una alfombra verde que conecta diferentes ambientes.
Para ello, seleccionamos variedades de césped de bajo consumo hídrico, con mezclas de especies, o únicas, adaptadas a nuestro clima. En zonas donde el césped no cumple una función práctica, proponemos alternativas de gran valor ornamental como tapizantes, praderas de flor o superficies de áridos.
La selección vegetal como el alma del proyecto de xerojardinería.
La selección vegetal es, sin duda, el alma del proyecto. Trabajamos con una amplia gama de especies que ofrecen floraciones espectaculares, follajes de colores y tonos diversos, así como texturas que invitan al tacto.
Por poner ejemplos, en el caso de plantas trepadoras para xerojardinería, están especies como la Bougainvillea spp., Campsis radicans, Clematis flammula, Lonicera caprifolium, Parthenocissus quinquefolia, Wisteria sinensis, … Y especialmente resistentes a la sequía como la Clematis cirrhosa, Rosa sempervirens o Smilax aspera.
En plantas vivaces y aromáticas especialmente resistentes a la sequía se encuentran la Anabasis Articulata, Armeria maritima, Asphodelus cerasiferus, Euphorbia myrsinites, Gaillardia aristata, Gazania rigens, Lavandula spp., Limonium spp., Paeonia broteroi, Salvia spp., Stipa tenuissima, etc.
En el caso de árboles de hoja perenne también especialmente resistentes a la sequía, se encuentran la Acacia spp., Arbutus unedo, Ceratonia siliqua, Cupressus spp., Eucalyptus spp., Juniperus oxycedrus, Melaleuca spp., Olea europaea spp., Pinus spp., Pistacia lentiscus, Pittosporum crassifolium o Quercus spp.
Y siguiendo con ejemplo, en el caso de plantas tapizantes, muchas de ellas también aromáticas, bastante resistentes a la sequía, hay especies como Argyrolobium zanonii, Armeria marítima, Asteriscus maritimus, Cistus crispus y Cistus salviifolius, Festuca ovina, Frankenia spp., Genista hispánica, Helianthemum spp., Juniperus horizontalis, Rosmarinus spp., Santolina chamaecyparissus, Sedum sediforme, Teucrium chamaedrys o diferentes especies de Thymus.
La gestión inteligente del agua.
El riego en la xerojardinería es un ejercicio de precisión. Diseñamos sistemas de riego por goteo que aportan el agua directamente a la raíz de la planta, minimizando la evaporación y las escorrentías.
Uno de nuestros principios claves es la «hidrozonificación«: agrupamos las plantas según sus necesidades hídricas. De este modo, cada zona del jardín recibe exactamente el agua que necesita, ni más ni menos.
Esto se traduce en un mantenimiento más enfocado. Si bien ningún jardín está exento de cuidados, un xerojardín bien planificado reduce significativamente tareas como la siega o el riego manual.
Las labores se centran básicamente en podas de formación y limpieza, el control de la vegetación espontánea y la supervisión del sistema de riego para asegurar su óptimo funcionamiento. Es un mantenimiento que busca preservar el equilibrio y la salud del ecosistema creado.
La xerojardinería como un valor para los jardines públicos y privados.
Tanto en un jardín privado como en un parque público, la xerojardinería aporta un valor incalculable. Para el propietario de una vivienda, significa un jardín que puede disfrutar más, con menores costes a largo plazo y la satisfacción de poseer un espacio en armonía con su entorno.
Para un gestor de espacios públicos, supone una reducción drástica de los costes de mantenimiento y consumo de agua, proyectando una imagen de responsabilidad y compromiso medioambiental hacia la ciudadanía.
Las dudas de los clientes suelen girar en torno a si el jardín será suficientemente «verde» o si tendrá interés en todas las estaciones. Nuestro trabajo como paisajistas consiste precisamente en demostrar, a través del proyecto, que el catálogo de colores de un xerojardín va mucho más allá del verde, incorporando platas, azules, púrpuras y dorados, y que su estructura, basada en texturas y volúmenes, garantiza su belleza durante todo el año.
Autor: Departamento de Comunicación de V2 Paisajismo y Jardinería.